jueves, 2 de julio de 2015

El Perdón

Cuando somos perdonados nos sacamos una carga de encima, tanto si es por algo cometido, como por una deuda que nos agobia.¡Que bien nos sentimos cuando recibimos el perdón!. De la misma forma, nos sentimos bien cuando somos nosotras quienes perdonamos, aunque a veces nos es mas difícil perdonar cuando fuimos ofendidos injustamente, pero finalmente sentimos bienestar y alivio. Tenemos que reconocer que, ante Dios, somos las ofensoras, habiéndole desobedecido tantas veces y en tantas maneras. Él es como un padre amoroso que nos da consejos y ordenes para nuestro bien, pero muchas veces transgredimos. Todos los seres humanos somos así por naturaleza y desde nuestra infancia cometemos desobediencia, algunas sin consecuencias mayores, pero otras que ponen en riesgo nuestra vida. Así como siendo niños tuvimos que pedir perdón a nuestros mayores por alguna falta cometida y todo volvía a la normalidad, de la misma forma, cuando vamos a Dios pidiendo perdón por nuestras faltas. El nos perdona.
Amiga querida, debemos decirte que el pecado es una falta muy difícil de borrar que tiene consecuencias eternas, por eso fue necesario que el Justo,inocente,y santo diera su vida y derramara su sangre para que todos los que nos  arrepentimos pudiéramos ser perdonados.
No hay otra manera de obtener el perdón, pero dijimos al comienzo del mensaje: ¡Que bien nos sentimos cuando estamos perdonados! Es como empezar a vivir de nuevo, la reconciliación que nos permite vivir una nueva vida feliz.
Amiga querida, si quieres tener en tu vida esta hermosa experiencia del perdón, acércate por la fe a la cruz de Cristo y pídele perdón por tus pecados. Dice el Señor: El que a Mi viene no le echo fuera.

Carmen Mirad.