martes, 8 de septiembre de 2015

La mayor necesidad

Todas tenemos necesidad de sentirnos seguras. Anhelamos seguridad para nosotras mismas y para todos aquellos seres que amamos.
Ocupamos mucho tiempo y energías tratando de asegurarnos un presente firme y un futuro cierto, libre de complicaciones; buscamos la seguridad de diferentes maneras, en relaciones personales estables, en un ingreso seguro, en conservar la salud, en mejorarla dentro de lo posible, en proveernos de todo lo necesario para vivir sin aprietos ni falencias.
Pero por más que nos esforcemos, lo cierto es que somos incapaces de controlar nuestro futuro.
Las amistades, los ingresos, la salud, son cosas muy importantes en nuestra vida, pero no permanecen para siempre. La única seguridad que perdura se encuentra en Dios.
¿Sabes por qué? Porque solamente Él puede darnos paz, protección y amor, porque envió a su Hijo, el Señor Jesucristo a morir por nosotros, y luego de tres días resucitó a fin de que podamos gozar de la seguridad que trasciende los límites de nuestra corta o larga vida aquí en la tierra y llega a la eternidad.
En estos momentos todo lo que gira a nuestro alrededor nos asusta, nos entristece y nos deprime, pero es necesario que recordemos que nuestro paso por este mundo es pasajero, lo eterno será cuando lo dejemos y tengamos nuestro encuentro con Dios.
Por eso es indispensable que busquemos a Jesús, que aceptemos su sacrificio a nuestro favor, que tengamos la seguridad del perdón de nuestros pecados y la seguridad de la vida eterna en los cielos.
Amiga querida, la seguridad de un lugar preparado para ti en los cielos te hará vivir con paz, aun en medio de las dificultades de esta vida pero recuerda que es necesario que tengas un encuentro personal con tu Salvador Jesús.