viernes, 8 de enero de 2016

Relato de un testimonio

Escuché las vivencias de una mujer que conoció al Señor Jesús como su Salvador personal y cuando le pidieron que contara lo sucedido, dijo que desde muy pequeña había sentido el desamparo de su madre, había crecido sin cariño, sin cuidados, y a pesar que tenía una familia, no sentía el amor que necesitaba.
En la adolescencia se había convertido en una persona solitaria, amargada, y se definió a sí misma como enemiga de su madre.
Cierto día escuchó el mensaje del evangelio y pidió hablar con una persona que se ofrecía para conversar. Se encontró con una mujer y tomando una taza de café, hablaron largamente.
Esta mujer que contaba su experiencia decía: -lo que más me llamó la atención es que aquella persona nunca me había visto, sin embargo me trataba con cariño, me escuchó con atención sobre mis angustias y quejas, me aconsejó acerca de mis dudas y me demostró tanto interés que no pude menos que aceptar lo que me ofrecía.
Ella me dijo: Dios te ama y quiere ser tu amigo, y me leyó en la Biblia estas palabras: Aunque tu padre y tu madre te abandonen, Dios te atraerá.
Estas palabras fueron decisivas para mi vida, comprendí que había alguien que se interesaba por mí y lo acepté por la fe con todas mis fuerzas.
Pasaron ya 30 años y jamás he sido defraudada por Dios, día a día disfruto de su presencia en mi vida y sólo Él me ayuda en todas mis dificultades, y además me gozo en la seguridad de saber que un día voy a vivir en el cielo con Él.
Amiga, ¿te gustaría que esta fuera también tu experiencia? Puedes encontrar a tu mejor amigo acercándote por la fe a la cruz de Cristo.