lunes, 5 de diciembre de 2016

¿Podremos disfrutar de una vida mejor?

Al mirar a nuestro alrededor surge una pregunta: ¿habrá solución para el problema del país y del mundo entero? ¿Podremos disfrutar de una vida mejor?
Estas preguntas se van contestando día a adía en forma negativa. El informativo trae noticias que nos lleva a pensar que la mejoría nunca llegará. La sociedad, la economía, la seguridad… nuestros hijos parecen tener un futuro muy difícil, las promesas de prosperidad y de estabilidad sólo quedan en palabras que no tienen posibilidad de hacerse realidad.
Pero Dios dijo: Yo haré descender sobre vosotros lluvias de bendición. Dios tiene la posibilidad de cambiar este panorama, tan desalentador, tan negro. Los hombres no pueden cambiar nada aún cuando se obstinen en prometer cambios, pero Dios sí puede y lo que es mejor, está dispuesto a hacerlo.
La base de la situación actual está en todo aquello que fue apoderándose de los hombres, y que hoy son cosas normales: la idolatría, la adivinación, el libertinaje, la inmoralidad, etc…
Todo esto llevó a que hoy el ser humano tenga un corazón de piedra.
Pero Dios sigue hablando del agua de bendición para limpiar la inmundicia de todo pecado y después de realizada, Dios continua diciendo: Os daré un corazón nuevo, quitaré el corazón de piedra y vosotros me seréis por pueblo y Yo seré vuestro Dios.
Dice la Biblia: La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado. Esta es el agua pura que quitará la mancha de tu corazón, amiga querida.
Cristo murió en la cruz del Calvario y ahora nos toca a nosotras acercarnos por medio de la fe para ser salvas, reconociendo que solamente Dios puede cambiar nuestro presente y nuestro futuro eterno.